lunes, 15 de abril de 2013

San Agustín: Comentarios al Salmo 96 (95)

Aclamen los árboles del bosque, delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra. Vino una primera vez, pero vendrá de nuevo. En su primera venida, pronunció estas palabras que leemos en el Evangelio: Desde ahora veréis que el Hijo del hombre viene sobre las nubes. ¿Qué significa: Desde ahora? ¿Acaso no ha de venir más tarde el Señor, cuando prorrumpirán en llanto todos los pueblos de la tierra? Primero vino en la persona de sus predicadores, y llenó todo el orbe de la tierra. No pongamos resistencia a su primera venida, y no temeremos la segunda.

¿Qué debe hacer el cristiano, por tanto? Servirse de este mundo, no servirlo a él. ¿Qué quiere decir esto? Que los que tienen han de vivir como si no tuvieran, según las palabras del Apóstol: Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante. Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina. Quiero que os ahorréis preocupaciones. El que se ve libre de preocupaciones espera seguro la venida de su Señor. En esto, ¿qué clase de amor a Cristo es el de aquel que teme su venida? ¿No nos da vergüenza, hermanos? Lo amamos y, sin embargo, tememos su venida.

¿De verdad lo amamos? ¿No será más bien que amamos nuestros pecados? Odiemos el pecado, y amemos al que ha de venir a castigar el pecado. Él vendrá, lo queramos o no; el hecho de que no venga ahora no significa que no haya de venir más tarde. Vendrá, y no sabemos cuando; pero, si nos halla preparados, en nada nos perjudica esta ignorancia.

Aclamen los árboles del bosque. Vino la primera vez, y vendrá de nuevo a juzgar a la tierra; hallará aclamándolo con gozo, porque ya llega, a los que creyeron en su primera venida.

Regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad. ¿Qué significan esta justicia y esta fidelidad? En el momento de juzgar reunirá junto a sí a sus elegidos y apartará de sí a los demás, ya que pondrá a unos a la derecha y a otros a la izquierda. ¿Qué más justo y equitativo que no esperen misericordia del juez aquellos que no quisieron practicar la misericordia antes de la venida del juez? En cambio, los que se esforzaron en practicar la misericordia serán juzgados con misericordia. Dirá, en efecto, a los de su derecha: Venid, vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Y les tendrá en cuenta sus obras de misericordia: Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber, y lo que sigue.

Y a los de su izquierda ¿qué es lo que les tendrá en cuenta? Que no quisieron practicar la misericordia. ¿Y a dónde irán? Id al fuego eterno. Esta mala noticia provocará en ellos grandes gemidos. Pero, ¿qué dice otro salmo? El recuerdo del justo será perpetuo. No temerá la malas noticias. ¿Cuál es la mala noticia? Id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Los que se alegrarán por la buena noticia no temerán la mala. Ésta es la justicia y la fidelidad de que habla el salmo.

¿Acaso, porque tú eres injusto, el juez no será justo? O, ¿porque tú eres mendaz, no será veraz el que es la verdad en persona? Pero, si quieres alcanzar misericordia, sé tú misericordioso antes de que venga: perdona los agravios recibidos, da de lo que te sobra. Lo que das ¿de quién es sino de él? Si dieras de lo tuyo, sería generosidad, pero porque das de lo suyo es devolución. ¿Tienes algo que no hayas recibido? Éstas son las víctimas agradables a Dios: la misericordia, la humildad, la alabanza, la paz, la caridad. Si se las presentamos, entonces podremos esperar seguros la venida del juez que regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad.


San Agustín de Hipona

lunes, 8 de abril de 2013

Salmo 95

SALMO 95 (94)

Cantemos alegres al Señor

Invitación a la alabanza

95:1 ¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor,
aclamemos a la Roca que nos salva!
95:2 ¡Lleguemos hasta él dándole gracias,
aclamemos con música al Señor!
95:3 Porque el Señor es un Dios grande,
el soberano de todos los dioses:
95:4 en su mano están los abismos de la tierra,
y son suyas las cumbres de las montañas;
95:5 suyo es el mar, porque él lo hizo,
y la tierra firme, que formaron sus manos.
95:6 ¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
95:7 Porque él es nuestro Dios,
y nosotros, el pueblo que él apacienta,
las ovejas conducidas por su mano. 

Exhortación a la fidelidad

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
95:8 "No endurezcan su corazón como en Meribá,
como en el día de Masá, en el desierto,
95:9 cuando sus padres me tentaron y provocaron,

aunque habían visto mis obras.
95:10 Cuarenta años me disgustó esa generación,
hasta que dije:
'Es un pueblo de corazón extraviado,
que no conoce mis caminos'.
95:11 Por eso juré en mi indignación:
'Jamás entrarán en mi Reposo'". 

lunes, 1 de abril de 2013

Salmo 94

SALMO 94 (93)

Levántate, juez de la tierra

Apelación al Juicio de Dios

94:1 ¡Dios vengador de las injusticias,
Señor, Dios justiciero, manifiéstate!
94:2 ¡Levántate, Juez de la tierra,
dales su merecido a los soberbios!
94:3 ¿Hasta cuándo triunfarán, Señor,
hasta cuándo triunfarán los malvados?
94:4 ¿Hasta cuándo hablarán con arrogancia
y se jactarán los malhechores?
94:5 Ellos pisotean a tu pueblo, Señor,
y oprimen a tu herencia;
94:6 matan a la viuda y al extranjero,
asesinan a los huérfanos;
94:7 y exclaman: "El Señor no lo ve,
no se da cuenta el Dios de Jacob". 

Afirmación de la justicia de Dios

94:8 ¡Entiendan, los más necios del pueblo!
y ustedes, insensatos, ¿cuándo recapacitarán?
94:9 El que hizo el oído, ¿no va a escuchar?
El que formó los ojos, ¿será incapaz de ver?
94:10 ¿Dejará de castigar el que educa a las naciones
y da a los hombres el conocimiento?
94:11 ¡El Señor conoce los planes de los hombres
y sabe muy bien que son vanos!
94:12 Feliz el que es educado por ti, Señor,
aquel a quien instruyes con tu ley,
94:13 para darle un descanso
después de la adversidad,
mientras se cava una fosa para el malvado.
94:14 Porque el Señor no abandona a su pueblo
ni deja desamparada a su herencia:
94:15 la justicia volverá a los tribunales
y los rectos de corazón la seguirán. 

Confianza en el triunfo de la justicia

94:16 ¿Quién se pondrá a mi favor contra los impíos?
¿Quién estará a mi lado contra los malhechores?
94:17 Si el Señor no me hubiera ayudado,
ya estaría habitando en la región del silencio.
94:18 Cuando pienso que voy a resbalar,
tu misericordia, Señor, me sostiene;
94:19 cuando estoy cargado de preocupaciones,
tus consuelos me llenan de alegría.
94:20 ¿Podrá aliarse contigo un tribunal inicuo,
que comete injusticias en nombre de la ley?
94:21 Ellos atentan contra la vida de los justos
y condenan a muerte al inocente.
94:22 Pero el Señor es mi fortaleza,
mi Dios es la Roca en que me refugio:
94:23 él les devolverá su misma iniquidad
y los destruirá por su malicia.
¡El Señor, nuestro Dios, los destruirá!

lunes, 25 de marzo de 2013

Salmo 93

SALMO 93 (92)

El Señor es rey; está vestido de poder

93:1 ¡Reina el Señor, revestido de majestad!
El Señor se ha revestido,
se ha ceñido de poder.
El mundo está firmemente establecido:
¡no se moverá jamás!
93:2 Tu trono está firme desde siempre,
tú existes desde la eternidad.
93:3 Los ríos hacen resonar sus voces, Señor,
los ríos hacen resonar su fragor.
93:4 Pero más fuerte que las aguas impetuosas,
más fuerte que el oleaje del mar,
es el Señor en las alturas.
93:5 Tus testimonios, Señor, son dignos de fe,
la santidad embellece tu Casa
a lo largo de los tiempos.

lunes, 18 de marzo de 2013

Salmo 92

SALMO 92 (91)

Es bueno dar gracias al Señor

92:1 Salmo. Canto. Para el día sábado.
92:2 Es bueno dar gracias al Señor,
y cantar, Dios Altísimo, a tu Nombre;
92:3 proclamar tu amor de madrugada,
y tu fidelidad en las vigilias de la noche,
92:4 con el arpa de diez cuerdas y la lira,
con música de cítara.
92:5 Tú me alegras, Señor, con tus acciones,
cantaré jubiloso por la obra de tus manos.
92:6 ¡Qué grandes son tus obras, Señor,
qué profundos tus designios!
92:7 El hombre insensato no conoce
y el necio no entiende estas cosas.
92:8 Si los impíos crecen como la hierba
y florecen los que hacen el mal,
es para ser destruidos eternamente:
92:9 tú, en cambio, eres el Excelso para siempre.
92:10 Mira, Señor, cómo perecen tus enemigos
y se dispersan los que hacen el mal.
92:11 Pero a mí me das la fuerza de un toro salvaje
y me unges con óleo purísimo.
92:12 Mis ojos han desafiado a mis calumniadores,
mis oídos han escuchado
la derrota de los malvados.
92:13 El justo florecerá como la palmera,
crecerá como los cedros del Líbano:
92:14 trasplantado en la Casa del Señor,
florecerá en los atrios de nuestro Dios.
92:15 En la vejez seguirá dando frutos,
se mantendrá fresco y frondoso,
92:16 para proclamar qué justo es el Señor,
mi Roca, en quien no existe la maldad.

lunes, 11 de marzo de 2013

Salmo 91

SALMO 91 (90)

Al amparo del Altísimo, a la sombra del Poderoso

La protección divina en medio de los peligros
91:1 Tú que vives al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Todopoderoso,
91:2 di al Señor: "Mi refugio y mi baluarte,
mi Dios, en quien confío".
91:3 Él te librará de la red del cazador
y de la peste perniciosa;
91:4 te cubrirá con sus plumas,
y hallarás un refugio bajo sus alas.
91:5 No temerás los terrores de la noche,
ni la flecha que vuela de día,
91:6 ni la peste que acecha en las tinieblas,
ni la plaga que devasta a pleno sol.
91:7 Aunque caigan mil a tu izquierda
y diez mil a tu derecha,
tú no serás alcanzado:
91:4c su brazo es escudo y coraza.
91:8 Con sólo dirigir una mirada,
verás el castigo de los malos,
91:9 porque hiciste del Señor tu refugio
y pusiste como defensa al Altísimo.
91:10 No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa,
91:11 porque él te encomendó a sus ángeles
para que te cuiden en todos tus caminos.
91:12 Ellos te llevarán en sus manos
para que no tropieces contra ninguna piedra;
91:13 caminarás sobre leones y víboras,
pisotearás cachorros de león y serpientes. 

Oráculo del Señor

91:14 "Él se entregó a mí,
por eso, yo lo libraré;
lo protegeré, porque conoce mi Nombre;
91:15 me invocará, y yo le responderé.
Estaré con él en el peligro,
lo defenderé y lo glorificaré;
91:16 le haré gozar de una larga vida
y le haré ver mi salvación".

lunes, 4 de marzo de 2013

Salmo 90

SALMO 90 (89)

Señor, tú has sido nuestro refugio

90:1 Oración de Moisés, hombre de Dios.
Señor, tú has sido nuestro refugio
a lo largo de las generaciones.
90:2 Antes que fueran engendradas las montañas,
antes que nacieran la tierra y el mundo,
desde siempre y para siempre, tú eres Dios.
90:3 Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
con sólo decirles: "Vuelvan, seres humanos".
90:4 Porque mil años son ante tus ojos
como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche.
90:5 Tú los arrebatas, y son como un sueño,
como la hierba que brota de mañana:
90:6 por la mañana brota y florece,
y por la tarde se seca y se marchita.
90:7 ¡Estamos consumidos por tu ira
y consternados por tu indignación!
90:8 Pusiste nuestras culpas delante de tus ojos,
y nuestros secretos a la luz de tu mirada.
90:9 Nuestros días transcurren
bajo el peso de tu enojo,
y nuestros años se acaban como un suspiro.
90:10 Nuestra vida dura apenas setenta años,
y ochenta, si tenemos más vigor:
en su mayor parte son fatiga y miseria,
porque pasan pronto, y nosotros nos vamos.
90:11 ¿Quién puede conocer la violencia de tu enojo
y ver el fondo de tu indignación?
90:12 Enséñanos a calcular nuestros años,
para que nuestro corazón alcance la sabiduría.
90:13 ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...?
Ten compasión de tus servidores.
90:14 Sácianos en seguida con tu amor,
y cantaremos felices toda nuestra vida.
90:15 Alégranos por los días en que nos afligiste,
por los años en que soportamos la desgracia.
90:16 Que tu obra se manifieste a tus servidores,
y que tu esplendor esté sobre tus hijos.
90:17 Que descienda hasta nosotros
la bondad del Señor;
que el Señor, nuestro Dios,
haga prosperar la obra de nuestras manos.

lunes, 25 de febrero de 2013

Salmo 89

SALMO 89 (88)

Anunciaré por siempre tu amor y tu fidelidad

89:1 Poema de Etán, el Aborigen. 

La alianza del Señor con David

89:2 Cantaré eternamente el amor del Señor,
proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.
89:3 Porque tú has dicho:
"Mi amor se mantendrá eternamente,
mi fidelidad está afianzada en el cielo.
89:4 Yo sellé una alianza con mi elegido,
hice este juramento a David, mi servidor:
89:5 'Estableceré tu descendencia para siempre,
mantendré tu trono por todas las generaciones'
Pausa
89:6 El cielo celebre tus maravillas, Señor,
y tu fidelidad en la asamblea de los santos,
89:7 porque, ¿quién es comparable al Señor
en las alturas?
¿quién es como el Señor entre los hijos de Dios?
89:8 Dios es temible en el consejo de los santos,
más grande y terrible
que cuantos están a su alrededor?
89:9 Señor, Dios del universo, ¿hay alguien como tú?
Tú eres fuerte y estás rodeado de fidelidad. 

El poder de Dios creador

89:10 Tú dominas la soberbia del mar
y calmas la altivez de sus olas;
89:11 tú aplastaste a Rahab como a un cadáver,
deshiciste a tus enemigos con tu brazo poderoso.
89:12 Tuyo es el cielo, tuya la tierra:
tú cimentaste el mundo y todo lo que hay en él;
89:13 tú has creado el norte y el sur,
el Hermón y el Tabor aclaman tu Nombre.
89:14 Tu brazo está lleno de poder,
tu mano es fuerte, alta es tu derecha;
89:15 la Justicia y el Derecho son la base de tu trono,
el Amor y la Fidelidad te preceden.
89:16 ¡Feliz el pueblo que sabe aclamarte!
Ellos caminarán a la luz de tu rostro;
89:17 se alegrarán sin cesar en tu Nombre,
serán exaltados a causa de tu justicia.
89:18 Porque tú eres su gloria y su fuerza;
con tu favor, acrecientas nuestro poder.
89:19 Sí, el Señor es nuestro escudo,
el Santo de Israel es realmente nuestro rey. 

La promesa del Señor a David

89:20 Tú hablaste una vez en una visión
y dijiste a tus amigos:
"Impuse la corona a un valiente,
exalté a un guerrero del pueblo.
89:21 Encontré a David, mi servidor,
y lo ungí con el óleo sagrado, 
89:22 para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga poderoso.
89:23 El enemigo no lo aventajará,
ni podrán oprimirlo los malvados:
89:24 yo aplastaré a sus adversarios ante él
y golpearé a los que lo odian.
89:25 Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán,
su poder crecerá a causa de mi Nombre:
89:26 extenderé su mano sobre el mar
y su derecha sobre los ríos.
89:27 Él me dirá: 'Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora'.
89:28 Yo lo constituiré mi primogénito,
el más alto de los reyes de la tierra.
89:29 Le aseguraré mi amor eternamente,
y mi alianza será estable para él;
89:30 le daré una descendencia eterna
y un trono duradero como el cielo.
89:31 Si sus hijos abandonan mi enseñanza
y no proceden de acuerdo con mis juicios;
V32 si profanan mis preceptos
y no observan mis mandamientos,
V33 castigaré sus rebeldías con la vara
y sus culpas, con el látigo.
89:34 Pero a él no le retiraré mi amor
ni desmentiré mi fidelidad;
89:35 no quebrantaré mi alianza
ni cambiaré lo que salió de mis labios.
89:36 Una vez juré por mi santidad
—¡jamás mentiré a David!—:
89:37 'Su descendencia permanecerá para siempre
y su trono, como el sol en mi presencia;
89:38 como la luna, que permanece para siempre,
será firme su sede en las alturas'". Pausa

Lamentación por la derrota del rey

89:39 Pero tú te has irritado contra tu Ungido,
lo has rechazado y despreciado;
89:40 desdeñaste la alianza con tu servidor,
profanaste por tierra su insignia real.
89:41 Abriste brechas en todas sus murallas,
redujiste a escombros todas sus fortalezas;
89:42 los que pasan por el camino lo despojan,
y es la burla de todos sus vecinos.
89:43 Alzaste la mano de sus adversarios,
llenaste de alegría a sus enemigos;
89:44 mellaste el filo de su espada
y no lo sostuviste en el combate.
89:45 Le quitaste su cetro glorioso
y derribaste por tierra su trono;
89:46 abreviaste los días de su juventud
y lo cubriste de vergüenza. Pausa

Apelación a la fidelidad de Dios

89:47 ¿Hasta cuándo, Señor?
¿Te ocultarás para siempre?
¿Arderá tu furor como el fuego?
89:48 Recuerda, Señor, qué corta es mi vida
y qué efímeros creaste a los hombres.
89:49 ¿Quién vivirá sin ver la muerte?
¿Quién se librará de las garras del Abismo? Pausa
89:50 ¿Dónde está, Señor, tu amor de otro tiempo,
el que juraste a David por tu fidelidad?
89:51 Recuerda, Señor, las afrentas de tu servidor:
yo tengo que soportar los insultos de los pueblos.
89:52 ¡Cómo afrentan, Señor, tus enemigos,
cómo afrentan las huellas de tu Ungido!
* * *

89:53 ¡Bendito sea el Señor eternamente!
¡Amén! ¡Amén!

lunes, 18 de febrero de 2013

Salmo 88

SALMO 88 (87)

Mi vida está al borde del abismo

88:1 Canto. Salmo de los hijos de Coré. Del maestro de coro. Para la enfermedad. Para la aflicción. Poema de Hemán, el Aborigen.
88:2 ¡Señor, mi Dios y mi salvador,
día y noche estoy clamando ante ti:
88:3 que mi plegaria llegue a tu presencia;
inclina tu oído a mi clamor!
88:4 Porque estoy saturado de infortunios,
y mi vida está al borde del Abismo;
88:5 me cuento entre los que bajaron a la tumba,
y soy como un hombre sin fuerzas.
88:6 Yo tengo mi lecho entre los muertos,
como los caídos que yacen en el sepulcro,
como aquellos en los que tú ya ni piensas,
porque fueron arrancados de tu mano.
88:7 Me has puesto en lo más hondo de la fosa,
en las regiones oscuras y profundas;
88:8 tu indignación pesa sobre mí,
y me estás ahogando con tu oleaje. Pausa
88:9 Apartaste de mí a mis conocidos,
me hiciste despreciable a sus ojos;
estoy prisionero, sin poder salir,
88:10 y mis ojos se debilitan por la aflicción.
Yo te invoco, Señor, todo el día,
con las manos tendidas hacia ti.
88:11 ¿Acaso haces prodigios por los muertos,
o se alzan los difuntos para darte gracias? Pausa
88:12 ¿Se proclama tu amor en el sepulcro,
o tu fidelidad en el reino de la muerte?
88:13 ¿Se anuncian tus maravillas en las tinieblas,
o tu justicia en la tierra del olvido?
88:14 Yo invoco tu ayuda, Señor,
desde temprano te llega mi plegaria:
88:15 ¿Por qué me rechazas, Señor?
¿Por qué me ocultas tu rostro?
88:16 Estoy afligido y enfermo desde niño,
extenuado bajo el peso de tus desgracias;
88:17 tus enojos pasaron sobre mí,
me consumieron tus terribles aflicciones.
88:18 Me rodean todo el día como una correntada,
me envuelven todos a la vez.
88:19 Tú me separaste de mis parientes y amigos,
y las tinieblas son mis confidentes.

lunes, 11 de febrero de 2013

Salmo 87

SALMO 87 (86)

El Señor ama a Sión

87:1 De los hijos de Coré. Salmo. Canto.
¡Esta es la Ciudad que fundó el Señor
sobre las santas Montañas!
87:2 Él ama las puertas de Sión
más que a todas las moradas de Jacob.
87:3 Cosas admirables se dicen de ti,
Ciudad de Dios: Pausa
87:4 "Contaré a Egipto y a Babilonia
entre aquellos que me conocen;
filisteos, tirios y etíopes han nacido en ella".
87:5 Así se hablará de Sión:
"Este, y también aquel,
han nacido en ella,
y el Altísimo en persona la ha fundado".
87:6 Al registrar a los pueblos, el Señor escribirá:
"Este ha nacido en ella". Pausa
87:7 Y todos cantarán, mientras danzan:
"Todas mis fuentes de vida están en ti".

lunes, 4 de febrero de 2013

Salmo 86

SALMO 86 (85)

Tú, Señor, me ayudas y consuelas

86:1 Oración de David.
Inclina tu oído, Señor, respóndeme,
porque soy pobre y miserable;
86:2 protégeme, porque soy uno de tus fieles,
salva a tu servidor que en ti confía.
86:3 Tú eres mi Dios: ten piedad de mí, Señor,
porque te invoco todo el día;
86:4 reconforta el ánimo de tu servidor,
porque a ti, Señor, elevo mi alma.
86:5 Tú, Señor, eres bueno e indulgente,
rico en misericordia con aquellos que te invocan:
86:6 ¡atiende, Señor, a mi plegaria,
escucha la voz de mi súplica!
86:7 Yo te invoco en el momento de la angustia,
porque tú me respondes.
86:8 No hay otro dios igual a ti, Señor,
ni hay obras como las tuyas.
86:9 Todas las naciones que has creado
vendrán a postrarse delante de ti,
y glorificarán tu Nombre, Señor,
86:10 porque tú eres grande, Dios mío,
y eres el único que hace maravillas.
86:11 Indícame tu camino, Señor,
para que yo viva según tu verdad;
orienta totalmente mi corazón
al temor de tu Nombre.
86:12 Te daré gracias, Dios mío, de todo corazón,
y glorificaré tu Nombre eternamente;
86:13 porque es grande el amor que me tienes,
y tú me libraste del fondo del Abismo.
86:14 Dios mío, los orgullosos se levantaron contra mí,
y una banda de forajidos atenta contra mi vida
sin preocuparse para nada de ti.
86:15 Pero tú, Señor, Dios compasivo y bondadoso,
lento para enojarte, rico en amor y fidelidad,
86:16 vuelve hacia mí tu rostro y ten piedad de mí;
fortalece a tu servidor,
salva al hijo de tu servidora.
86:17 Dame una prueba de tu bondad,
para que mis adversarios queden confundidos,
al ver que tú, Señor, eres mi ayuda y mi consuelo.

viernes, 1 de febrero de 2013

Sé que estás conmigo

"Yo sé que estás conmigo, porque todas
las cosas se me han vuelto claridad:
porque tengo la sed y el agua juntas
en el jardín de mi sereno afán.

Yo sé que estás conmigo, porque he visto
En las cosas tu sombra, que es la paz;
Y se me han aclarado las razones
de los hechos humildes, y el andar
por el camino blanco, se me ha hecho
un ejercicio de felicidad.

No he sido arrebatado sobre nubes
ni he sentido tu voz, ni me he salido
del prado verde donde suelo andar...
¡otra vez, como ayer, te he conocido
por la manera de partir el pan."



José María Pemán