lunes, 24 de junio de 2013

Salmo 106

SALMO 106 (105)

Olvidaron a Dios, su salvador
(1 Crónicas 16, 7-36) / (Salmo 96, 1-13) / (Salmo 105, 1-15)

106:1 ¡Aleluya!

Alabanza y súplica inicial

¡Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!
106:2 ¿Quién puede hablar de las proezas del Señor
y proclamar todas sus alabanzas?
106:3 ¡Felices los que proceden con rectitud,
los que practican la justicia en todo tiempo!
106:4 Acuérdate de mi, Señor,
por el amor que tienes a tu pueblo;
visítame con tu salvación,
106:5 para que vea la felicidad de tus elegidos,
para que me alegre con la alegría de tu nación
y me gloríe con el pueblo de tu herencia. 

Los pecados de Israel junto al Mar Rojo

106:6 Hemos pecado, igual que nuestros padres;
somos culpables, hicimos el mal:
106:7 nuestros padres, cuando estaban en Egipto,
no comprendieron tus maravillas;
no recordaron la multitud de tus favores,
y en el Mar Rojo desafiaron al Altísimo.

106:8 Pero él los salvó por amor de su Nombre,
para poner de manifiesto su poder:
106:9 increpó al Mar Rojo, y este se secó;
los llevó por los abismos como por un desierto,
106:10 los salvó de las manos del enemigo,
los rescató del poder del adversario.
106:11 El agua cubrió a sus opresores,
ni uno solo quedó con vida:
106:12 entonces creyeron en sus palabras
y cantaron sus alabanzas. 

La gula y los celos de Israel en el desierto

106:13 Pero muy pronto se olvidaron de sus obras,
no tuvieron en cuenta su designio;
106:14 ardían de avidez en el desierto
y tentaron a Dios en la soledad:
106:15 entonces, él les dio lo que pedían,
pero hizo que una enfermedad los consumiera.

106:16 En el campamento tuvieron celos de Moisés,
y de Aarón, el consagrado al Señor;
106:17 pero se abrió la tierra y devoró a Datán,
se cerró sobre Abirón y sus secuaces:
106:18 ardió un fuego contra aquella turba,
y las llamas abrasaron a los malvados. 

El ternero de oro

106:19 En Horeb se fabricaron un ternero,
adoraron una estatua de metal fundido:
106:20 así cambiaron su Gloria
por la imagen de un toro que come pasto.
106:21 Olvidaron a Dios, que los había salvado
y había hecho prodigios en Egipto,
106:22 maravillas en la tierra de Cam
y portentos junto al Mar Rojo.
106:23 El Señor amenazó con destruirlos,
pero Moisés, su elegido,
se mantuvo firme en la brecha
para aplacar su enojo destructor. 

Las murmuraciones en el desierto

106:24 Despreciaron una tierra apetecible,
no creyeron en su palabra;
106:25 murmuraron dentro de sus carpas
y no escucharon la voz del Señor.
106:26 Pero él alzó la mano y les juró
que los haría morir en el desierto,
106:27 que dispersaría a sus descendientes
por los pueblos
y los diseminaría por diversas regiones. 

La idolatría y la rebelión

106:28 Luego se unieron al Baal de Peor
y comieron víctimas ofrecidas a dioses muertos;
106:29 con esas acciones irritaron al Señor
y cayó sobre ellos una plaga.
106:30 Pero Pinjás se levantó e hizo justicia,
y entonces cesó la plaga:
106:31 esto le fue tenido en cuenta a su favor,
por todas las generaciones, para siempre. 
106:32 Irritaron al Señor junto a las aguas de Meribá,
y Moisés sufrió mucho por culpa de ellos,
106:33 porque lo amargaron profundamente,
y él no supo medir sus palabras.

Las infidelidades en la Tierra prometida

106:34 No exterminaron a los pueblos
como el Señor les había mandado;
106:35 se mezclaron con los paganos
e imitaron sus costumbres;
106:36 rindieron culto a sus ídolos,
que fueron para ellos una trampa.
106:37 Sacrificaron en honor de los demonios
a sus hijos y a sus hijas;
106:38 derramaron sangre inocente,
y la tierra quedó profanada.
106:39 Se mancharon con sus acciones
y se prostituyeron con su mala conducta;
106:40 por eso el Señor se indignó contra su pueblo
y abominó de su herencia.
106:41 Los puso en manos de las naciones
y fueron dominados por sus enemigos;
106:42 sus adversarios los oprimieron
y los sometieron a su poder. 

La condescendencia del Señor hacia su Pueblo

106:43 El Señor los libró muchas veces,
pero ellos se obstinaron en su actitud,
y se hundieron más y más en su maldad.
106:44 Sin embargo, él miró su aflicción
y escuchó sus lamentos.
106:45 Se acordó de su alianza en favor de ellos
y se arrepintió por su gran misericordia;
106:46 hizo que les tuvieran compasión
los que los habían llevado cautivos.
106:47 Sálvanos, Señor y Dios nuestro;
congréganos de entre las naciones,
para que podamos dar gracias a tu santo Nombre
y gloriarnos de haberte alabado.
* * *

106:48 ¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
desde ahora y para siempre!
Y todo el pueblo diga:
¡Amén! ¡Aleluya! 

lunes, 17 de junio de 2013

Salmo 105

SALMO 105 (104)

Recuerden las maravillas que hizo el Señor

Invitación a la alabanza
(1 Crónicas 16, 7-36) / (Salmo 96, 1-13) / (Salmo 106, 1-5)

105:1 ¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
hagan conocer entre los pueblos sus proezas;
105:2 canten al Señor con instrumentos musicales,
pregonen todas sus maravillas!
105:3 ¡Gloríense en su santo Nombre,
alégrense los que buscan al Señor!
105:4 ¡Recurran al Señor y a su poder,
busquen constantemente su rostro;
105:5 recuerden las maravillas que él obró,
sus portentos y los juicios de su boca! 

Las promesas del Señor a los Patriarcas

105:6 Descendientes de Abraham, su servidor,
hijos de Jacob, su elegido:
105:7 el Señor es nuestro Dios,
en toda la tierra rigen sus decretos.
105:8 Él se acuerda eternamente de su alianza,
de la palabra que dio por mil generaciones,
105:9 del pacto que selló con Abraham,

del juramento que hizo a Isaac:

105:10 él lo confirmó como norma para Jacob,
como alianza eterna para Israel,
105:11 cuando dijo: "Yo te daré la tierra de Canaán,
como porción hereditaria de todos ustedes".

La protección del Señor a sus elegidos

105:12 Cuando formaban un grupo muy pequeño
y eran extranjeros en aquellas regiones;
105:13 cuando iban de nación en nación
y pasaban de un reino a otro pueblo,
105:14 no toleró que nadie los oprimiera,
y castigó a reyes, por amor a ellos:
105:15 "No toquen a mis ungidos
ni maltraten a mis profetas". 

La permanencia de Israel en Egipto

105:16 Él provocó una gran sequía en el país
y agotó todas las provisiones.
105:17 Pero antes envió a un hombre,
a José, que fue vendido como esclavo:
105:18 le ataron los pies con grillos
y el hierro oprimió su garganta,
105:19 hasta que se cumplió lo que él predijo,
y la palabra del Señor lo acreditó.
105:20 El rey ordenó que lo soltaran,
el soberano de pueblos lo puso en libertad;
105:21 lo nombró señor de su palacio
y administrador de todos sus bienes,
105:22 con pleno poder para instruir a los príncipes
y enseñar sabiduría a los ancianos.
105:23 Entonces Israel entró en Egipto,
Jacob residió en la tierra de Cam.
105:24 El Señor hizo a su pueblo muy fecundo,
más fuerte que sus mismos opresores;
105:25 cambió el corazón de los egipcios,
para que sintieran odio por su pueblo
y trataran con perfidia a sus servidores. 

La liberación de Israel

105:26 Luego envió a Moisés, su servidor,
y a Aarón, que era su elegido;
105:27 por su intermedio realizó prodigios,
hizo portentos en la tierra de Cam:
105:28 atrajo las tinieblas, y hubo oscuridad,
pero ellos rechazaron sus palabras.
105:29 Transformó sus aguas en sangre
e hizo morir a sus peces;
105:30 el país quedó cubierto de ranas,
hasta en los aposentos del rey;
105:31 dio una orden y vinieron los insectos,
los mosquitos invadieron el país.
105:32 Les mandó granizo en vez de lluvia,
y cayeron llamaradas en su tierra;
105:33 abatió sus higueras y viñedos,
y destrozó los árboles en sus campos;
105:34 dio una orden, y vinieron langostas
y pulgones en número incontable,
105:35 que comieron toda la hierba del campo
y devoraron los frutos de la tierra.
105:36 Hirió de muerte a los primogénitos de aquel país,
a las primicias de todo ser viviente;
105:37 sacó a su pueblo cargado de oro y plata,
y nadie desfalleció entre sus tribus:
105:38 los egipcios se alegraron de su partida,
porque los había dominado el terror. 

Las maravillas de Dios en el desierto

105:39 Tendió una nube para que los cubriera,
y envió un fuego para alumbrarlos de noche; 

105:40 pidieron de comer y les mandó codornices,
los sació con pan del cielo;
105:41 abrió la roca, brotaron las aguas
y corrieron como un río por el desierto.

La posesión de la Tierra prometida

105:42 Él se acordó de la palabra sagrada,
que había dado a Abraham, su servidor,
105:43 e hizo salir a su pueblo con alegría,
a sus elegidos, entre cantos de triunfo;
105:44 les dio las tierras de los paganos,

y ellos heredaron las riquezas de los pueblos,
105:45 a fin de observar sus mandamientos
y cumplir fielmente sus leyes.
¡Aleluya!

lunes, 10 de junio de 2013

Salmo 104

SALMO 104 (103)

Señor, todo lo hiciste con sabiduría

El espacio celestial

104:1 Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
Estás vestido de esplendor y majestad
104:2 y te envuelves con un manto de luz.
Tú extendiste el cielo como un toldo
104:3 y construiste tu mansión sobre las aguas.
Las nubes te sirven de carruaje
y avanzas en alas del viento.
104:4 Usas como mensajeros a los vientos,
y a los relámpagos, como ministros.
La tierra y las aguas
104:5 Afirmaste la tierra sobre sus cimientos:
¡no se moverá jamás!
104:6 El océano la cubría como un manto,
las aguas tapaban las montañas;
104:7 pero tú las amenazaste y huyeron,
escaparon ante el fragor de tu trueno.
104:8 Subieron a las montañas, bajaron por los valles,
hasta el lugar que les habías señalado:
104:9 les fijaste un límite que no pasarán,
ya no volverán a cubrir la tierra. 

Las fuentes y las lluvias

104:10 Haces brotar fuentes en los valles,
y corren sus aguas por las quebradas.
104:11 Allí beben los animales del campo,
los asnos salvajes apagan su sed.
104:12 Las aves del cielo habitan junto a ellas
y hacen oír su canto entre las ramas.
104:13 Desde lo alto riegas las montañas,
y la tierra se sacia con el fruto de tus obras. 

Los frutos de la tierra

104:14 Haces brotar la hierba para el ganado
y las plantas que el hombre cultiva,
para sacar de la tierra el pan
104:15 y el vino que alegra el corazón del hombre,
para que él haga brillar su rostro con el aceite
y el pan reconforte su corazón.
104:16 Se llenan de savia los árboles del Señor,
los cedros del Líbano que él plantó;
104:17 allí ponen su nido los pájaros,
la cigüeña tiene su casa en los abetos;
104:18 los altos peñascos son para las cabras,
y en las rocas se refugian los erizos. 

El día y la noche

104:19 Hiciste la luna para medir el tiempo,
señalaste al sol el momento de su ocaso;
104:20 mandas la oscuridad, y cae la noche:
entonces rondan las fieras de la selva
104:21 y los cachorros rugen por la presa,
pidiendo a Dios su alimento.
104:22 Haces brillar el sol y se retiran,
van a echarse en sus guaridas:
104:23 entonces sale el hombre a trabajar,
a cumplir su jornada hasta la tarde.
104:24 ¡Qué variadas son tus obras, Señor!
¡Todo lo hiciste con sabiduría,
la tierra está llena de tus criaturas! 

El mar y sus habitantes

104:25 Allí está el mar, grande y dilatado,
donde se agitan, en número incontable,
animales grandes y pequeños.
104:26 Por él transitan las naves, y ese Leviatán
que tú formaste para jugar con él.

La Providencia universal de Dios

104:27 Todos esperan de ti
que les des la comida a su tiempo:
104:28 se la das, y ellos la recogen;
abres tu mano, y quedan saciados.
104:29 Si escondes tu rostro, se espantan;
si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo.
104:30 Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra. 

Doxología final

104:31 ¡Gloria al Señor para siempre,
alégrese el Señor por sus obras!
104:32 Él mira, y la tierra se estremece;
toca las montañas, y echan humo.
104:33 Cantaré al Señor toda mi vida;
mientras yo exista, celebraré a mi Dios:
104:34 que mi canto le sea agradable,
y yo me alegraré en el Señor.
104:35 Que los pecadores desaparezcan de la tierra
y los malvados ya no existan más.
¡Bendice al Señor, alma mía!
¡Aleluya!

lunes, 3 de junio de 2013

Salmo 103

SALMO 103 (102)

Bendice, alma mía, al Señor

103:1 De David. 

La misericordia del Señor con sus fieles

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
103:2 bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios.
103:3 Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus dolencias;
103:4 rescata tu vida del sepulcro,
te corona de amor y de ternura;
103:5 él colma tu vida de bienes,
y tu juventud se renueva como el águila.
103:6 El Señor hace obras de justicia
y otorga el derecho a los oprimidos;
103:7 él mostró sus caminos a Moisés
y sus proezas al pueblo de Israel. 

La condescendencia divina hacia la debilidad humana

103:8 El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
103:9 no acusa de manera inapelable
ni guarda rencor eternamente;
103:10 no nos trata según nuestros pecados
ni nos paga conforme a nuestras culpas.
103:11 Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,
así de inmenso es su amor por los que lo temen;
103:12 cuanto dista el oriente del occidente,
así aparta de nosotros nuestros pecados.
103:13 Como un padre cariñoso con sus hijos,
así es cariñoso el Señor con sus fieles;
103:14 él conoce de qué estamos hechos,
sabe muy bien que no somos más que polvo.
103:15 Los días del hombre son como la hierba:
él florece como las flores del campo;
103:16 las roza el viento, y ya no existen más,
ni el sitio donde estaban las verá otra vez.
103:17 Pero el amor del Señor permanece para siempre,
y su justicia llega hasta los hijos y los nietos
103:18 de los que lo temen y observan su alianza,
de los que recuerdan sus preceptos
y los cumplen. 

Invitación universal a bendecir al Señor

103:19 El Señor puso su trono en el cielo,
y su realeza gobierna el universo.
103:20 ¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles,
los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes
apenas oyen la voz de su palabra!
103:21 ¡Bendigan al Señor, todos sus ejércitos,
sus servidores, los que cumplen su voluntad!
103:22 ¡Bendíganlo todas sus obras,
en todos los lugares donde ejerce su dominio!
¡Bendice al Señor, alma mía!

lunes, 27 de mayo de 2013

Salmo 102

SALMO 102 (101)

Tú eres siempre el mismo, Señor

102:1 Oración del afligido que, en su angustia, derrama su llanto ante el Señor. 

Lamentación de un afligido

102:2 Señor, escucha mi oración
y llegue a ti mi clamor;
102:3 no me ocultes tu rostro
en el momento del peligro;
inclina hacia mí tu oído,
respóndeme pronto, cuando te invoco.
102:4 Porque mis días se disipan como el humo,
y mis huesos arden como brasas;
102:5 mi corazón se seca, marchitado como la hierba,
¡y hasta me olvido de comer mi pan!
102:6 Los huesos se me pegan a la piel,
por la violencia de mis gemidos.
102:7 Me parezco a una lechuza del desierto,
soy como un búho entre las ruinas;
102:8 estoy desvelado, y me lamento
como un pájaro solitario en el tejado;
102:9 mis enemigos me insultan sin cesar,
y enfurecidos, me cubren de imprecaciones.
102:10 Yo como ceniza en vez de pan
y mezclo mi bebida con lágrimas,
102:11 a causa de tu indignación y tu furor,
porque me alzaste en alto y me arrojaste.
102:12 Mis días son como sombras que se agrandan,
y me voy secando como la hierba.
102:13 Pero tú, Señor, reinas para siempre,
y tu Nombre permanece eternamente. 

Confianza en la restauración de Jerusalén

102:14 Tú te levantarás, te compadecerás de Sión,
porque ya es hora de tenerle piedad,
ya ha llegado el momento señalado:
102:15 tus servidores sienten amor por esas piedras
y se compadecen de esas ruinas.
102:16 Las naciones temerán tu Nombre, Señor,
y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
102:17 cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso en medio de ella;
102:18 cuando acepte la oración del desvalido
y no desprecie su plegaria. 

El futuro glorioso de Israel

102:19 Quede esto escrito para el tiempo futuro
y un pueblo renovado alabe al Señor:
102:20 porque él se inclinó desde su alto Santuario
y miró a la tierra desde el cielo,
102:21 para escuchar el lamento de los cautivos
y librar a los condenados a muerte.
102:29 Los hijos de tus servidores tendrán una morada
y su descendencia estará segura ante ti,
102:22 para proclamar en Sión el nombre del Señor
y su alabanza en Jerusalén,
102:23 cuando se reúnan los pueblos y los reinos,
y sirvan todos juntos al Señor. 

Reiteración y fundamentación de la súplica

102:24 Mis fuerzas se debilitaron por el camino
y se abreviaron mis días;
102:25 pero yo digo: "Dios mío,
no me lleves en la mitad de mi vida,
tú que permaneces para siempre".
102:26 En tiempos remotos, fundaste la tierra,
y el cielo es obra de tus manos;
102:27 ellos se acaban, y tú permaneces:
se desgastan lo mismo que la ropa,
los cambias como a un vestido, y ellos pasan.
102:28 Tú, en cambio, eres siempre el mismo,
y tus años no tienen fin.
102:29 Los hijos de tus siervos tendrán una morada,
y sus descendientes estarán siempre en tu presencia.

lunes, 20 de mayo de 2013

Salmo 101

SALMO 101 (100)

Voy a cantar al amor y a la justicia

101:1 De David. Salmo.
Celebraré con un canto la bondad y la justicia:
a ti, Señor, te cantaré;
101:2 expondré con sensatez el camino perfecto:
¿cuándo vendrás en mi ayuda?
Yo procedo con rectitud de corazón
en los asuntos de mi casa;
101:3 nunca pongo mis ojos
en cosas infames.
Detesto la conducta de los descarriados
y no los cuento entre mis amigos;
101:4 la gente falsa se aparta de mí
y nunca apruebo al malvado.
101:5 Al que difama en secreto a su prójimo
lo hago desaparecer;
al de mirada altiva y corazón soberbio
no lo puedo soportar.
101:6 Pongo mis ojos en las personas leales
para que estén cerca de mí;
el que va por el camino perfecto
es mi servidor.
101:7 No habita dentro de mi casa
el hombre traicionero;
la gente mentirosa no puede permanecer
delante de mi vista.
8 Hago desaparecer día tras día
a los malvados del país,
para extirpar de la Ciudad del Señor
a todos los que hacen el mal.

lunes, 13 de mayo de 2013

Salmo 100

SALMO 100 (99)

Dios nos hizo y somos suyos

100:1 Salmo de acción de gracias.
Aclame al Señor toda la tierra,
100:2 sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos.
100:3 Reconozcan que el Señor es Dios:
él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
100:4 Entren por sus puertas dando gracias,
entren en sus atrios con himnos de alabanza,
alaben al Señor y bendigan su Nombre.
100:5 ¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones.

San Agustín: Comentarios al Salmo 100 (99)


¿Quién lo ha creado todo? ¿Quién te ha creado a ti mismo? ¿Qué son todas estas criaturas? ¿Quién eres tú? ¿Y cómo decir qué es el que ha creado todo esto? Para decirlo, hace falta que tu pensamiento lo conciba: qué tu pensamiento se vuelva hacia él, acercate a él. Para ver bien algo, te acercas a eso... Pero Dios es percibido sólo por el espíritu, se le obtiene sólo por el corazón. ¿Y dónde está este corazón por el cual se puede ver a Dios? "Dichosos los corazones puros, verán a Dios" (Mt 5,8)...

Leemos en un salmo: "Acercáos y seréis iluminados" (Sal. 33,6 tipos de Vulg). Para acercarse y ser iluminado, hace falta que detestes las tinieblas... Eres pecador, debes volverte justo; pero no podrás recibir la justicia si el mal todavía te gusta. Destrúyelo en tu corazón y purifícalo; caza el pecado de tu corazón donde quiere venir a vivir al que quieres ver. El alma humana, nuestro " hombre interior " (Ef 3,16), se acerca a Dios tanto como puede, nuestro hombre interior que ha sido recreado a imagen de Dios, él que ha sido creado a imagen de Dios (Gn 1,26) pero que se alejó de Dios en la desemejanza.

Cierto, no es en el tiempo donde nos acercamos o alejamos de Dios: si no te pareces más a él, te apartas de Dios; si te le pareces, tú te acercas a él. Mira pues cómo el Señor quiere que nos acerquemos: nos hace primero semejantes a él para que podamos estar cerca de él. Nos dice: "Sed como vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y deja caer la lluvia sobre justos e injustos". Aprende pues a amar a tu enemigo (Mt 5,44-45). A medida que esta caridad crece en ti, te devuelve y te reforma a semejanza de Dios; y cuanto más te acercas a esta semejanza avanzando en amor, más comienzas a sentir la presencia de Dios. ¿Pero a quién sientes? ¿Al que viene hacia ti o a aquel al cuál tú vuelves? Él jamás se alejó de ti; eres tú quien se ha alejado de él.


San Agustín de Hipona

lunes, 6 de mayo de 2013

Salmo 99

SALMO 99 (98)

Santo es el Señor, nuestro Dios

La realeza universal del Señor

99:1 ¡El Señor reina! Tiemblan los pueblos.
Él tiene su trono sobre los querubines:

la tierra vacila.
99:2 ¡Grande es el Señor en Sión!
99:3 Él se alza sobre todas las naciones.
Alaben tu Nombre grande y temible.
¡Santo es el Señor! 

El Señor, rey de justicia

99:4 Tú eres el rey poderoso que ama la justicia,
tú has establecido lo que es recto,
tú ejerces sobre Jacob el derecho y la justicia.
99:5 Glorifiquen al Señor, nuestro Dios,
adórenlo ante el estrado de sus pies.
¡Santo es el Señor! 

El Señor, legislador de su Pueblo

99:6 Moisés y Aarón, entre sus sacerdotes,
y Samuel, entre los que invocaban su Nombre,
clamaban al Señor y él les respondía.
99:7 Dios les hablaba desde la columna de nube; 
ellos observaban sus mandamientos
y los preceptos que les había dado.
99:8 Señor, nuestro Dios, tú les respondías;
tú eras para ellos un Dios indulgente,
pero te vengabas de sus malas acciones.
99:9 Glorifiquen al Señor, nuestro Dios,
y adórenlo en su santa Montaña:
el Señor, nuestro Dios, es santo.

lunes, 29 de abril de 2013

Salmo 98

SALMO 98 (97)

El Señor muestra su salvación

98:1 Salmo.
Canten al Señor un canto nuevo,
porque él hizo maravillas:
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria.
98:2 El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
98:3 se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel.
Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
98:4 Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos.
98:5 Canten al Señor con el arpa
y al son de instrumentos musicales;
98:6 con clarines y sonidos de trompeta
aclamen al Señor, que es Rey.
98:7 Resuene el mar y todo lo que hay en él,
el mundo y todos sus habitantes;
98:8 aplaudan las corrientes del océano,
griten de gozo las montañas al unísono.
98:9 Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con rectitud.

lunes, 22 de abril de 2013

Salmo 97

SALMO 97 (96)

El Señor es rey sobre toda la tierra

97:1 ¡El Señor reina! Alégrese la tierra,
regocíjense las islas incontables.
97:2 Nubes y Tinieblas lo rodean,
la Justicia y el Derecho son
la base de su trono.
97:3 Un fuego avanza ante él
y abrasa a los enemigos a su paso;
97:4 sus relámpagos iluminan el mundo;
al verlo, la tierra se estremece.
97:5 Las montañas se derriten como cera
delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra.
97:6 Los cielos proclaman su justicia
y todos los pueblos contemplan su gloria.
97:7 Se avergüenzan los que sirven a los ídolos,
los que se glorían en dioses falsos;
todos los dioses se postran ante él.
97:8 Sión escucha y se llena de alegría,
se regocijan las ciudades de Judá,
a causa de tus juicios, Señor.
97:9 Porque tú, Señor, eres el Altísimo:
estás por encima de toda la tierra,
mucho más alto que todos los dioses.
97:10 Tú amas, Señor, a los que odian el mal,
proteges la vida de tus fieles
y los libras del poder de los malvados.
97:11 Nace la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
97:12 Alégrense, justos, en el Señor
y alaben su santo Nombre.

lunes, 15 de abril de 2013

Salmo 96

SALMO 96 (95)

Gobernará al mundo con justicia
(1 Crónicas 16, 7-36) / (Salmo 105, 1-15) / (Salmo 106, 1-5)

96:1 Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
96:2 canten al Señor, bendigan su Nombre,
día tras día, proclamen su victoria.
96:3 Anuncien su gloria entre las naciones,
y sus maravillas entre los pueblos.
96:4 Porque el Señor es grande
y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
96:5 Los dioses de los pueblos
no son más que apariencia,
pero el Señor hizo el cielo;
96:6 en su presencia hay esplendor y majestad,
en su Santuario, poder y hermosura.
96:7 Aclamen al Señor, familias de los pueblos,
aclamen la gloria y el poder del Señor;
96:8 aclamen la gloria del nombre del Señor.
Entren en sus atrios trayendo una ofrenda,
96:9 adoren al Señor al manifestarse su santidad:
¡que toda la tierra tiemble ante él!
96:10 Digan entre las naciones: "¡El Señor reina!
El mundo está firme y no vacilará.
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud".
96:11 Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
96:12 regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque.
96:13 Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.