lunes, 13 de enero de 2014

Salmo 135

SALMO 135 (134)

Tu recuerdo, Señor, dura por siempre

135:1 ¡Aleluya! 

Invitación a la alabanza

Alaben el nombre del Señor,
alábenlo, servidores del Señor,
135:2 los que están en la Casa del Señor,
en los atrios del Templo de nuestro Dios.
135:3 Alaben al Señor, porque es bueno,
canten a su Nombre, porque es amable;
135:4 porque el Señor eligió a Jacob,
a Israel, para que fuera su posesión. 

Las obras del Señor en la naturaleza

135:5 Sí, yo sé que el Señor es grande,
nuestro Dios está sobre todos los dioses.
135:6 El Señor hace todo lo que quiere
en el cielo y en la tierra,
en el mar y en los océanos.
135:7 Levanta las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos provoca la lluvia,
saca a los vientos de sus depósitos. 

Las obras del Señor en favor de su Pueblo

135:8 Él hirió a los primogénitos de Egipto,
tanto a los hombres como a los animales:
135:9 realizó señales y prodigios
—en medio de ti, Egipto—
contra el Faraón y todos sus ministros.
135:10 Derrotó a muchas naciones
y mató a reyes poderosos:
135:11 a Sijón, rey de los amorreos,
a Og, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
135:12 Y dio sus territorios en herencia,
en herencia a su pueblo, Israel.
135:13 Tu Nombre, Señor, permanece para siempre,
y tu recuerdo, por todas las generaciones:
135:14 porque el Señor defiende a su pueblo
y se compadece de sus servidores. 

Reprobación de la idolatría

135:15 Los ídolos de las naciones son plata y oro,
obra de las manos de los hombres:
135:16 tienen boca, pero no hablan;
tienen ojos, pero no ven;
135:17 tienen orejas, pero no oyen,
y no hay aliento en su boca.
135:18 ¡Que sean como ellos los que los fabrican,
y también los que confían en ellos! 

Doxología final

135:19 Pueblo de Israel, bendice al Señor;
familia de Aarón, bendice al Señor;
135:20 familia de Leví, bendice al Señor;
fieles del Señor, bendigan al Señor.
135:21 ¡Bendito sea el Señor desde Sión,
el que habita en Jerusalén!
¡Aleluya!

lunes, 6 de enero de 2014

Salmo 134

SALMO 134 (133)

Bendigan al Señor, servidores del Señor

134:1 Canto de peregrinación.
Bendigan al Señor,
ustedes, que son sus servidores,
los que pasan en la Casa del Señor
las horas de la noche.
134:2 Eleven las manos al Santuario
y bendigan al Señor.
134:3 El Señor que hizo el cielo y la tierra
los bendiga desde Sión.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Salmo 133

SALMO 133 (132)

Que vivan unidos los hermanos

133:1 Canto de peregrinación. De David.
¡Qué bueno y agradable
es que los hermanos vivan unidos!
133:2 Es como el óleo perfumado sobre la cabeza,
que desciende por la barba
—la barba de Aarón—
hasta el borde de sus vestiduras.
133:3 Es como el rocío del Hermón
que cae sobre las montañas de Sión.
Allí el Señor da su bendición,
la vida para siempre.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Salmo 132

SALMO 132 (131)

El Señor hizo a David un juramento

132:1 Canto de peregrinación. 

Súplica en favor de David

Acuérdate, Señor, en favor de David,
de todos sus desvelos,
132:2 del juramento que prestó al Señor,
del voto que hizo al Fuerte de Jacob:
132:3 "No entraré bajo el techo de mi casa
ni me acostaré en mi propio lecho;
132:4 no daré descanso a mis ojos
ni reposo a mis párpados,
132:5 hasta que encuentre un lugar para el Señor,
una Morada para el Fuerte de Jacob". 

Traslado del Arca al Santuario de Sión

132:6 Sí, oímos hablar del Arca en Efratá,
y la encontramos en los campos de Jaar.
132:7 ¡Entremos en su Morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies!
132:8 ¡Levántate, Señor,
entra en el lugar de tu Reposo,
tú y tu Arca poderosa!
132:9 Que tus sacerdotes se revistan de justicia
y tus fieles griten de alegría.
132:10 Por amor a David, tu servidor,
no rechaces a tu Ungido. 

La promesa del Señor a David

132:11 El Señor hizo un juramento a David,
una firme promesa, de la que no se retractará:
"Yo pondré sobre tu trono
a uno de tus descendientes.

132:12 Si tus descendientes observan mi alianza
y los preceptos que yo les enseñaré,
también se sentarán sus hijos
en tu trono para siempre".
132:13 Porque el Señor eligió a Sión,
y la deseó para que fuera su Morada.
132:14 "Este es mi Reposo para siempre;
aquí habitaré, porque lo he deseado.
132:15 Yo lo bendeciré con abundantes provisiones,
y saciaré de pan a sus pobres;
132:16 revestiré a los sacerdotes con la salvación,
y sus fieles gritarán de alegría.
132:17 Allí haré germinar el poder de David:
yo preparé una lámpara para mi Ungido.
132:18 Cubriré de vergüenza a sus enemigos,
y su insignia real florecerá sobre él".

lunes, 16 de diciembre de 2013

Salmo 131

SALMO 131 (130)

Como un niño en brazoa de su madre

131:1 Canto de peregrinación. De David.
Mi corazón no se ha ensoberbecido, Señor,
ni mis ojos se han vuelto altaneros.
No he pretendido grandes cosas
ni he tenido aspiraciones desmedidas.
131:2 No, yo aplaco y modero mis deseos:
como un niño tranquilo en brazos de su madre,
así está mi alma dentro de mí.
131:3 Espere Israel en el Señor,
desde ahora y para siempre.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Salmo 130

SALMO 130 (129)

Desde lo más profundo clamo a ti, Señor

130:1 Canto de peregrinación.
Desde lo más profundo te invoco, Señor.
130:2 ¡Señor, oye mi voz!
Estén tus oídos atentos
al clamor de mi plegaria.
130:3 Si tienes en cuenta las culpas, Señor,
¿quién podrá subsistir?
130:4 Pero en ti se encuentra el perdón,
para que seas temido.
130:5 Mi alma espera en el Señor,
y yo confío en su palabra.
130:6 Mi alma espera al Señor,
más que el centinela la aurora.
Como el centinela espera la aurora,
130:7 espere Israel al Señor,
porque en él se encuentra la misericordia
y la redención en abundancia:
130:8 él redimirá a Israel
de todos sus pecados.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Salmo 129

SALMO 129 (128)

El Señor ha roto el yugo de los malvados

129:1 Canto de peregrinación.
¡Cuánto me han asediado desde mi juventud
—que lo diga Israel—
129:2 cuánto me han asediado desde mi juventud,
pero no pudieron contra mí!
129:3 Clavaron un arado en mis espaldas
y abrieron largos surcos.
129:4 Pero el Señor, que es justo,
rompió el yugo de los impíos.
129:5 ¡Retrocedan llenos de vergüenza
todos los que aborrecen a Sión:
129:6 sean como la hierba de los techos,
que se seca antes de ser arrancada!
129:7 Con ella, el segador no llena su mano,
ni cubre su pecho el que ata las gavillas.
129:8 Y nadie comenta al pasar:
"El Señor los ha bendecido".
Descienda sobre ustedes nuestra bendición,
en el nombre del Señor.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Salmo 128

SALMO 128 (127)

Que el Señor te bendiga desde Sión

128:1 Canto de peregrinación.
¡Feliz el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
128:2 Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien.
128:3 Tu esposa será como una vid fecunda
en el seno de tu hogar;
tus hijos, como retoños de olivo
alrededor de tu mesa.
128:4 ¡Así será bendecido
el hombre que teme al Señor!
128:5 ¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida:
que contemples la paz de Jerusalén
128:6 y veas a los hijos de tus hijos!
¡Paz a Israel!

lunes, 18 de noviembre de 2013

Salmo 127

SALMO 127 (126)

Si el Señor no construye la casa...

127:1 Canto de peregrinación. De Salomón.
Si el Señor no edifica la casa,
en vano trabajan los albañiles;
si el Señor no custodia la ciudad,
en vano vigila el centinela.
127:2 Es inútil que ustedes madruguen;
es inútil que velen hasta muy tarde
y se desvivan por ganar el pan:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
127:3 Los hijos son un regalo del Señor,
el fruto del vientre es una recompensa;
127:4 como flechas en la mano de un guerrero
son los hijos de la juventud.
127:5 ¡Feliz el hombre
que llena con ellos su aljaba!
No será humillado al discutir con sus enemigos
en la puerta de la ciudad.

San Agustín: Comentario al Salmo 127 (126)

El templo que Salomón edificó para el Señor era tipo y figura de la futura Iglesia, que es el cuerpo del Señor, tal como dice en el Evangelio: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Del mismo modo que Salomón edificó aquel templo, se edificó también un templo el verdadero Salomón, nuestro Señor Jesucristo, el verdadero pacífico. Porque hay que saber que el nombre de Salomón significa «Pacífico», y el verdadero pacífico es Jesucristo, de quien dice el Apóstol: Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa. Él es el verdadero pacífico que unió en su persona, constituyéndose en piedra angular, los dos muros que provenían de partes opuestas, a saber, el pueblo de los creyentes que provenían de la circuncisión, y el pueblo de los creyentes que provenían de la gentilidad incircuncisa; de ambos pueblos hizo una sola Iglesia, de la que es piedra angular, y por esto es el verdadero pacífico.

Cristo es el verdadero Salomón, y aquel otro Salomón, hijo de David, engendrado de Betsabé, rey de Israel, era figura de este Rey pacífico. Por esto, el salmo, para que pienses más bien en el nuevo Salomón, que es quien edificó la verdadera casa de Dios, empieza con estas palabras: Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles. El Señor es, por tanto, quien construye la casa, es el Señor Jesucristo quien construye su propia casa. Muchos son los que trabajan en la construcción, pero, si él no construye, en vano se cansan los albañiles.

¿Quiénes son los que trabajan en esta construcción? Todos los que predican la palabra de Dios en la Iglesia, los dispensadores de los misterios de Dios. Todos nos esforzamos, todos trabajamos, todos construimos ahora; y también antes de nosotros se esforzaron, trabajaron, construyeron otros; pero, si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles. Por esto, los apóstoles, y más en concreto Pablo, al ver que algunos se desmoronaban, dice: Respetáis ciertos días, meses, estaciones y años; me hacéis temer que mis fatigas por vosotros hayan sido inútiles. Como sabía que él mismo era edificado interiormente por el Señor, por esto se lamentaba por aquéllos, por el temor de haber trabajado en ellos inútilmente. Nosotros, por tanto, os hablamos desde el exterior, pero es él quien edifica desde dentro. Nosotros podemos saber cómo escucháis, pero cómo pensáis sólo puede saberlo aquel que ve vuestros pensamientos. Es él quien edifica, quien amonesta, quien amedrenta, quien abre el entendimiento, quien os conduce a la fe; aunque nosotros cooperamos también con nuestro esfuerzo.


San Agustín de Hipona

lunes, 11 de noviembre de 2013

Salmo 126

SALMO 126 (125)

El Señor ha hecho grandes cosas por nosotros

126:1 Canto de peregrinación.
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía que soñábamos:
126:2 nuestra boca se llenó de risas
y nuestros labios, de canciones.
Hasta los mismos paganos decían:
"¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!"
126:3 ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros
y estamos rebosantes de alegría!
126:4 ¡Cambia, Señor, nuestra suerte
como los torrentes del Négueb!
126:5 Los que siembran entre lágrimas
cosecharán entre canciones.
126:6 El sembrador va llorando
cuando esparce la semilla,
pero vuelve cantando
cuando trae las gavillas.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Salmo 124

SALMO 125 (124)

Paz a Israel

125:1 Canto de peregrinación.
Los que confían en el Señor
son como el monte Sión,
que permanece inconmovible para siempre.
125:2 Jerusalén está rodeada de montañas:
así rodea el Señor a su pueblo,
desde ahora y para siempre.
125:3 No permanecerá el cetro de los malvados
sobre la herencia de los justos;
no sea que también los justos
inclinen sus manos a la maldad.
125:4 Colma de bienes, Señor, a los buenos
y a los rectos de corazón.
125:5 ¡Que el Señor haga ir con los malvados
a los que se desvían por caminos tortuosos!
¡Paz a Israel!