lunes, 29 de julio de 2013

Salmo 111

SALMO 111 (110)

Grandes son las obras del Señor

111:1 ¡Aleluya!
Doy gracias al Señor de todo corazón,
en la reunión y en la asamblea de los justos.
111:2 Grandes son las obras del Señor:
los que las aman desean comprenderlas.
111:3 Su obra es esplendor y majestad,
su justicia permanece para siempre.
111:4 Él hizo portentos memorables,
el Señor es bondadoso y compasivo.
111:5 Proveyó de alimento a sus fieles
y se acuerda eternamente de su alianza.
111:6 Manifestó a su pueblo el poder de sus obras,
dándole la herencia de las naciones.
111:7 Las obras de sus manos son verdad y justicia;
todos sus preceptos son indefectibles:
111:8 están afianzados para siempre
y establecidos con lealtad y rectitud.
111:9 Él envió la redención a su pueblo,
promulgó su alianza para siempre:
su Nombre es santo y temible.
111:10 El temor del Señor es el comienzo de la sabiduría:
son prudentes los que lo practican.
¡El Señor es digno de alabanza eternamente!

lunes, 22 de julio de 2013

Salmo 110

SALMO 110 (109)

Siéntate a mi derecha

110:1 De David. Salmo. 

La realeza del Mesías

Dijo el Señor a mi Señor:
"Siéntate a mi derecha,
mientras yo pongo a tus enemigos
como estrado de tus pies".
110:2 El Señor extenderá el poder de tu cetro:
"¡Domina desde Sión, en medio de tus enemigos!"
110:3 "Tú eres príncipe desde tu nacimiento,
con esplendor de santidad;
yo mismo te engendré como rocío,
desde el seno de la aurora".

El sacerdocio del Mesías

110:4 El Señor lo ha jurado y no se retractará:
"Tú eres sacerdote para siempre,
a la manera de Melquisedec". 

Las victorias del Mesías

110:5 A tu derecha, Señor, él derrotará a los reyes,
en el día de su enojo;
110:6 juzgará a las naciones, amontonará cadáveres
y aplastará cabezas por toda la tierra.
110:7 En el camino beberá del torrente,
por eso erguirá su cabeza.

San Agustín: Comentarios al Salmo 110 (109)

Dios estableció el tiempo de sus promesas y el momento de su cumplimiento.

El período de las promesas se extiende desde los profetas hasta Juan Bautista. El del cumplimiento, desde éste hasta el fin de los tiempos.

Fiel es Dios, que se ha constituido en deudor nuestro, no porque haya recibido nada de nosotros, sino por lo mucho que nos ha prometido. La promesa le pareció poco, incluso; por eso, quiso obligarse mediante escritura, haciéndonos, por decirlo así, un documento de sus promesas para que, cuando empezara a cumplir lo que prometió, viésemos en el escrito el orden sucesivo de su cumplimiento. El tiempo profético era, como he dicho muchas veces, el del anuncio de las promesas.

Prometió la salud eterna, la vida bienaventurada en la compañía eterna de los Ángeles, la herencia inmarcesible, la gloria eterna, la dulzura de su rostro, la casa de su santidad en los cielos y la liberación del miedo a la muerte, gracias a la resurrección de los muertos. Esta última es como su promesa final, a la cual se enderezan todos nuestros esfuerzos y que, una vez alcanzada, hará que no deseemos ni busquemos ya cosa alguna. Pero tampoco silenció en qué orden va a suceder todo lo relativo al final, sino que lo ha anunciado y prometido.

Prometió a los hombres la divinidad, a los mortales la inmortalidad, a los pecadores la justificación, a los miserables la glorificación.

Sin embargo, hermanos, como a los hombres les parecía increíble lo prometido por Dios –a saber, que los hombres habían de igualarse a los Ángeles de Dios, saliendo de esta mortalidad, corrupción, bajeza, debilidad, polvo y ceniza-, no sólo entregó la escritura a los hombres para que creyesen, sino que también puso un mediador de su fidelidad. Y no a cualquier príncipe, o a un Ángel o Arcángel, sino a su Hijo único. Por medio de éste había de mostrarnos y ofrecernos el camino por donde nos llevaría al fin prometido.

Poco hubiera sido para Dios haber hecho a su Hijo manifestador del camino. Por eso, le hizo camino, para que, bajo su guía, pudieras caminar por Él.
Debía, pues, ser anunciado el Unigénito Hijo de Dios en todos sus detalles: en que había de venir a los hombres y asumir lo humano, y, por lo asumido, ser hombre, morir y resucitar, subir al cielo, sentarse a la derecha del Padre y cumplir entre las gentes lo que prometió. Y, después del cumplimiento de sus promesas, también cumpliría su anuncio de una segunda venida, para pedir cuentas de sus dones, discernir los vasos de ira de los de misericordia, y dar a los impíos las penas con que amenazó, y a los justos los premios que ofreció.

Todo esto debió ser profetizado, anunciado, encomiado como venidero, para que no asustase si acontecía de repente, sino que fuera esperado porque primero fue creído.


San Agustín de Hipona

lunes, 15 de julio de 2013

Salmo 109

SALMO 109 (108)

Dios es el defensor del necesitado

109:1 Del maestro de coro. De David. Salmo. 

Lamentación del justo en la persecución

Dios de mi alabanza, no te quedes callado,
109:2 porque unos hombres malvados y mentirosos
han abierto su boca contra mí.
Me han hablado con mentira en los labios,
109:3 me han envuelto con palabras de odio,
me combaten sin motivo.
109:4 Me acusan, a cambio de mi amor,
aunque yo oraba por ellos.
109:5 Me devuelven mal por bien
y odio por amor, diciendo: 

Las imprecaciones de sus enemigos

109:6 "Que se ponga contra él a un impío,
y tenga un acusador a su derecha;
109:7 que salga condenado del juicio
y su apelación quede frustrada.
109:8 Que sean pocos sus días
y que otro ocupe su cargo;
109:9 que sus hijos queden huérfanos,
y su mujer, viuda.
109:10 Que sus hijos vayan errantes, pidiendo limosna,
y sean echados de sus casas derruidas;
109:11 que el acreedor se apodere de sus bienes,
y gente extraña le arrebate sus ganancias.
109:12 Que ni uno solo le tenga piedad,
y nadie se compadezca de sus huérfanos;
109:13 que su posteridad sea exterminada,
y en una generación desaparezca su nombre.
109:14 Que el Señor recuerde la culpa de sus padres,
y no borre el pecado de su madre:
109:15 que estén siempre delante del Señor,
y él extirpe su recuerdo de la tierra.
109:16 Porque nunca pensó en practicar la misericordia,
sino que persiguió hasta la muerte
al pobre, al desvalido y al hombre atribulado.
109:17 Amó la maldición: que recaiga sobre él;
no quiso la bendición: que se retire de él.
109:18 Se revistió de la maldición como de un manto:
¡que ella penetre como agua en su interior
y como aceite en sus huesos;
109:19 que sea como un vestido que lo cubra
y como un cinturón que lo ciña para siempre!"

Réplica y súplica del justo perseguido

109:20 Que así retribuya el Señor a mis acusadores,
a aquellos que me calumnian.
109:21 Pero tú, Señor, trátame bien,
por el honor de tu Nombre;
líbrame, por la bondad de tu misericordia.
109:22 Porque yo soy pobre y miserable,
y mi corazón está traspasado;
109:23 me desvanezco como sombra que declina,
soy sacudido como la langosta.
109:24 De tanto ayunar se me doblan las rodillas,
y mi cuerpo está débil y enflaquecido;
109:25 soy para ellos un ser despreciable:
al verme, mueven la cabeza.
109:26 Ayúdame, Señor, Dios mío,
sálvame por tu misericordia,
109:27 para que sepan que aquí está tu mano,
y que tú, Señor, has hecho esto;
109:28 no importa que ellos maldigan,
con tal que tú me bendigas.
Queden confundidos mis adversarios,
mientras tu servidor se llena de alegría:
109:29 que mis acusadores se cubran de oprobio,
y la vergüenza los envuelva como un manto.
109:30 Yo daré gracias al Señor en alta voz,
lo alabaré en medio de la multitud,
109:31 porque él se puso de parte del pobre,
para salvarlo de sus acusadores.

lunes, 8 de julio de 2013

Salmo 108

SALMO 108 (107)

Con Dios realizaremos proezas
(Salmo 57, 1-6) / (Salmo 60, 3-7)

108:1 Canto. Salmo de David. 

Canto de alabanza y súplica confiada

108:2 Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar al son de instrumentos:
¡despierta, alma mía!
108:3 ¡Despierten, arpa y cítara,
para que yo despierte a la aurora!
108:4 Te alabaré en medio de los pueblos, Señor,
te cantaré entre las naciones,
108:5 porque tu misericordia se eleva hasta el cielo
y tu fidelidad hasta las nubes.
108:6 ¡Levántate, Dios, por encima del cielo,
y que tu gloria cubra toda la tierra!
108:7 ¡Sálvanos con tu poder, respóndenos,
para que se pongan a salvo tus predilectos! 

Oráculo divino

108:8 El Señor habló desde su Santuario:
"Yo repartiré triunfalmente a Siquém
y distribuiré el valle de Sucot.
108:9 Mío es Galaad, Manasés me pertenece,
Efraím es mi yelmo, mi cetro es Judá.
108:10 Moab es la vasija donde yo me lavo;
plantaré mis sandalias en Edóm
y cantaré victoria sobre Filistea". 

Reiteración de la súplica

108:11 ¿Quién me llevará hasta la ciudad fortificada,
quién me conducirá hasta Edóm,
108:12 si tú, Señor, nos has rechazado
y ya no sales con nuestro ejército?
108:13 Danos tu ayuda contra el adversario,
porque es inútil el auxilio de los hombres.
108:14 Con Dios alcanzaremos la victoria,
y él aplastará a nuestros enemigos.

lunes, 1 de julio de 2013

Salmo 107

SALMO 107 (106)

Clamaron al Señor y Él los salvó

Invitación

107:1 ¡Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!

El retorno de los desterrados

107:2 Que lo digan los redimidos por el Señor,
los que él rescató del poder del enemigo
107:3 y congregó de todas las regiones:
del norte y del sur, del oriente y el occidente;
107:4 los que iban errantes por el desierto solitario,
sin hallar el camino hacia un lugar habitable.
107:5 Estaban hambrientos, tenían sed
y ya les faltaba el aliento;
107:6 pero en la angustia invocaron al Señor,
y él los libró de sus tribulaciones:
107:7 los llevó por el camino recto,
y así llegaron a un lugar habitable.
107:8 Den gracias al Señor por su misericordia
y por sus maravillas en favor de los hombres,
107:9 porque él sació a los que sufrían sed
y colmó de bienes a los hambrientos. 

La liberación de los cautivos

107:10 Estaban en tinieblas, entre sombras de muerte,
encadenados y en la miseria,
107:11 por haber desafiado las órdenes de Dios
y despreciado el designio del Altísimo.
107:12 Él los había agobiado con sufrimientos,
sucumbían, y nadie los ayudaba;
107:13 pero en la angustia invocaron al Señor,
y él los libró de sus tribulaciones:
107:14 los sacó de las tinieblas y las sombras,
e hizo pedazos sus cadenas.
107:15 Den gracias al Señor por su misericordia
y por sus maravillas en favor de los hombres,
107:16 porque él destrozó las puertas de bronce
y quebró los cerrojos de hierro. 

La curación de los enfermos

107:17 Estaban debilitados y oprimidos,
a causa de sus rebeldías y sus culpas;
107:18 la comida les daba náuseas,
y ya tocaban las puertas de la muerte.
107:19 Pero en la angustia invocaron al Señor,
y él los libró de sus tribulaciones:
107:20 envió su palabra y los sanó,
salvó sus vidas del sepulcro.
107:21 Den gracias al Señor por su misericordia
y por sus maravillas en favor de los hombres:
107:22 ofrézcanle sacrificios de acción de gracias
y proclamen con júbilo sus obras. 

La salvación de los navegantes en peligro

107:23 Los que viajaron en barco por el mar,
para traficar por las aguas inmensas,
107:24 contemplaron las obras del Señor,
sus maravillas en el océano profundo.
107:25 Con su palabra desató un vendaval,
que encrespaba las olas del océano:
107:26 ellos subían hasta el cielo, bajaban al abismo,
se sentían desfallecer por el mareo,
107:27 se tambaleaban dando tumbos como ebrios,
y su pericia no les valía de nada.
107:28 Pero en la angustia invocaron al Señor,
y él los libró de sus tribulaciones:
107:29 cambió el huracán en una brisa suave
y se aplacaron las olas del mar;
107:30 entonces se alegraron de aquella calma,
y el Señor los condujo al puerto deseado.
107:31 Den gracias al Señor por su misericordia
y por sus maravillas en favor de los hombres:
107:32 aclámenlo en la asamblea del pueblo,
alábenlo en el consejo de los ancianos. 

Epílogo hímnico

107:33 Él hizo de los ríos un desierto
y de los oasis, una tierra estéril;
107:34 transformó el suelo fértil en una salina,
por la maldad de sus habitantes.
107:35 Convirtió el desierto en un lago,
y la tierra reseca en un oasis:
107:36 allí puso a los hambrientos,
y ellos fundaron una ciudad habitable.
107:37 Sembraron campos y plantaron viñas,
que produjeron frutos en las cosechas;
107:38 él los bendijo y se multiplicaron,
y no dejó que les faltara el ganado.
107:39 Cuando eran pocos, y estaban abatidos
por el peso de la desgracia y la aflicción,
107:40 el que cubre de vergüenza a los príncipes
y los extravía por un desierto sin huellas,
107:41 levantó a los pobres de la miseria
y multiplicó sus familias como rebaños.
107:42 Que los justos lo vean y se alegren,
y enmudezcan todos los malvados.
107:43 El que es sabio, que retenga estas cosas
y comprenda la misericordia del Señor.

lunes, 24 de junio de 2013

Salmo 106

SALMO 106 (105)

Olvidaron a Dios, su salvador
(1 Crónicas 16, 7-36) / (Salmo 96, 1-13) / (Salmo 105, 1-15)

106:1 ¡Aleluya!

Alabanza y súplica inicial

¡Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!
106:2 ¿Quién puede hablar de las proezas del Señor
y proclamar todas sus alabanzas?
106:3 ¡Felices los que proceden con rectitud,
los que practican la justicia en todo tiempo!
106:4 Acuérdate de mi, Señor,
por el amor que tienes a tu pueblo;
visítame con tu salvación,
106:5 para que vea la felicidad de tus elegidos,
para que me alegre con la alegría de tu nación
y me gloríe con el pueblo de tu herencia. 

Los pecados de Israel junto al Mar Rojo

106:6 Hemos pecado, igual que nuestros padres;
somos culpables, hicimos el mal:
106:7 nuestros padres, cuando estaban en Egipto,
no comprendieron tus maravillas;
no recordaron la multitud de tus favores,
y en el Mar Rojo desafiaron al Altísimo.

106:8 Pero él los salvó por amor de su Nombre,
para poner de manifiesto su poder:
106:9 increpó al Mar Rojo, y este se secó;
los llevó por los abismos como por un desierto,
106:10 los salvó de las manos del enemigo,
los rescató del poder del adversario.
106:11 El agua cubrió a sus opresores,
ni uno solo quedó con vida:
106:12 entonces creyeron en sus palabras
y cantaron sus alabanzas. 

La gula y los celos de Israel en el desierto

106:13 Pero muy pronto se olvidaron de sus obras,
no tuvieron en cuenta su designio;
106:14 ardían de avidez en el desierto
y tentaron a Dios en la soledad:
106:15 entonces, él les dio lo que pedían,
pero hizo que una enfermedad los consumiera.

106:16 En el campamento tuvieron celos de Moisés,
y de Aarón, el consagrado al Señor;
106:17 pero se abrió la tierra y devoró a Datán,
se cerró sobre Abirón y sus secuaces:
106:18 ardió un fuego contra aquella turba,
y las llamas abrasaron a los malvados. 

El ternero de oro

106:19 En Horeb se fabricaron un ternero,
adoraron una estatua de metal fundido:
106:20 así cambiaron su Gloria
por la imagen de un toro que come pasto.
106:21 Olvidaron a Dios, que los había salvado
y había hecho prodigios en Egipto,
106:22 maravillas en la tierra de Cam
y portentos junto al Mar Rojo.
106:23 El Señor amenazó con destruirlos,
pero Moisés, su elegido,
se mantuvo firme en la brecha
para aplacar su enojo destructor. 

Las murmuraciones en el desierto

106:24 Despreciaron una tierra apetecible,
no creyeron en su palabra;
106:25 murmuraron dentro de sus carpas
y no escucharon la voz del Señor.
106:26 Pero él alzó la mano y les juró
que los haría morir en el desierto,
106:27 que dispersaría a sus descendientes
por los pueblos
y los diseminaría por diversas regiones. 

La idolatría y la rebelión

106:28 Luego se unieron al Baal de Peor
y comieron víctimas ofrecidas a dioses muertos;
106:29 con esas acciones irritaron al Señor
y cayó sobre ellos una plaga.
106:30 Pero Pinjás se levantó e hizo justicia,
y entonces cesó la plaga:
106:31 esto le fue tenido en cuenta a su favor,
por todas las generaciones, para siempre. 
106:32 Irritaron al Señor junto a las aguas de Meribá,
y Moisés sufrió mucho por culpa de ellos,
106:33 porque lo amargaron profundamente,
y él no supo medir sus palabras.

Las infidelidades en la Tierra prometida

106:34 No exterminaron a los pueblos
como el Señor les había mandado;
106:35 se mezclaron con los paganos
e imitaron sus costumbres;
106:36 rindieron culto a sus ídolos,
que fueron para ellos una trampa.
106:37 Sacrificaron en honor de los demonios
a sus hijos y a sus hijas;
106:38 derramaron sangre inocente,
y la tierra quedó profanada.
106:39 Se mancharon con sus acciones
y se prostituyeron con su mala conducta;
106:40 por eso el Señor se indignó contra su pueblo
y abominó de su herencia.
106:41 Los puso en manos de las naciones
y fueron dominados por sus enemigos;
106:42 sus adversarios los oprimieron
y los sometieron a su poder. 

La condescendencia del Señor hacia su Pueblo

106:43 El Señor los libró muchas veces,
pero ellos se obstinaron en su actitud,
y se hundieron más y más en su maldad.
106:44 Sin embargo, él miró su aflicción
y escuchó sus lamentos.
106:45 Se acordó de su alianza en favor de ellos
y se arrepintió por su gran misericordia;
106:46 hizo que les tuvieran compasión
los que los habían llevado cautivos.
106:47 Sálvanos, Señor y Dios nuestro;
congréganos de entre las naciones,
para que podamos dar gracias a tu santo Nombre
y gloriarnos de haberte alabado.
* * *

106:48 ¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
desde ahora y para siempre!
Y todo el pueblo diga:
¡Amén! ¡Aleluya! 

lunes, 17 de junio de 2013

Salmo 105

SALMO 105 (104)

Recuerden las maravillas que hizo el Señor

Invitación a la alabanza
(1 Crónicas 16, 7-36) / (Salmo 96, 1-13) / (Salmo 106, 1-5)

105:1 ¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
hagan conocer entre los pueblos sus proezas;
105:2 canten al Señor con instrumentos musicales,
pregonen todas sus maravillas!
105:3 ¡Gloríense en su santo Nombre,
alégrense los que buscan al Señor!
105:4 ¡Recurran al Señor y a su poder,
busquen constantemente su rostro;
105:5 recuerden las maravillas que él obró,
sus portentos y los juicios de su boca! 

Las promesas del Señor a los Patriarcas

105:6 Descendientes de Abraham, su servidor,
hijos de Jacob, su elegido:
105:7 el Señor es nuestro Dios,
en toda la tierra rigen sus decretos.
105:8 Él se acuerda eternamente de su alianza,
de la palabra que dio por mil generaciones,
105:9 del pacto que selló con Abraham,

del juramento que hizo a Isaac:

105:10 él lo confirmó como norma para Jacob,
como alianza eterna para Israel,
105:11 cuando dijo: "Yo te daré la tierra de Canaán,
como porción hereditaria de todos ustedes".

La protección del Señor a sus elegidos

105:12 Cuando formaban un grupo muy pequeño
y eran extranjeros en aquellas regiones;
105:13 cuando iban de nación en nación
y pasaban de un reino a otro pueblo,
105:14 no toleró que nadie los oprimiera,
y castigó a reyes, por amor a ellos:
105:15 "No toquen a mis ungidos
ni maltraten a mis profetas". 

La permanencia de Israel en Egipto

105:16 Él provocó una gran sequía en el país
y agotó todas las provisiones.
105:17 Pero antes envió a un hombre,
a José, que fue vendido como esclavo:
105:18 le ataron los pies con grillos
y el hierro oprimió su garganta,
105:19 hasta que se cumplió lo que él predijo,
y la palabra del Señor lo acreditó.
105:20 El rey ordenó que lo soltaran,
el soberano de pueblos lo puso en libertad;
105:21 lo nombró señor de su palacio
y administrador de todos sus bienes,
105:22 con pleno poder para instruir a los príncipes
y enseñar sabiduría a los ancianos.
105:23 Entonces Israel entró en Egipto,
Jacob residió en la tierra de Cam.
105:24 El Señor hizo a su pueblo muy fecundo,
más fuerte que sus mismos opresores;
105:25 cambió el corazón de los egipcios,
para que sintieran odio por su pueblo
y trataran con perfidia a sus servidores. 

La liberación de Israel

105:26 Luego envió a Moisés, su servidor,
y a Aarón, que era su elegido;
105:27 por su intermedio realizó prodigios,
hizo portentos en la tierra de Cam:
105:28 atrajo las tinieblas, y hubo oscuridad,
pero ellos rechazaron sus palabras.
105:29 Transformó sus aguas en sangre
e hizo morir a sus peces;
105:30 el país quedó cubierto de ranas,
hasta en los aposentos del rey;
105:31 dio una orden y vinieron los insectos,
los mosquitos invadieron el país.
105:32 Les mandó granizo en vez de lluvia,
y cayeron llamaradas en su tierra;
105:33 abatió sus higueras y viñedos,
y destrozó los árboles en sus campos;
105:34 dio una orden, y vinieron langostas
y pulgones en número incontable,
105:35 que comieron toda la hierba del campo
y devoraron los frutos de la tierra.
105:36 Hirió de muerte a los primogénitos de aquel país,
a las primicias de todo ser viviente;
105:37 sacó a su pueblo cargado de oro y plata,
y nadie desfalleció entre sus tribus:
105:38 los egipcios se alegraron de su partida,
porque los había dominado el terror. 

Las maravillas de Dios en el desierto

105:39 Tendió una nube para que los cubriera,
y envió un fuego para alumbrarlos de noche; 

105:40 pidieron de comer y les mandó codornices,
los sació con pan del cielo;
105:41 abrió la roca, brotaron las aguas
y corrieron como un río por el desierto.

La posesión de la Tierra prometida

105:42 Él se acordó de la palabra sagrada,
que había dado a Abraham, su servidor,
105:43 e hizo salir a su pueblo con alegría,
a sus elegidos, entre cantos de triunfo;
105:44 les dio las tierras de los paganos,

y ellos heredaron las riquezas de los pueblos,
105:45 a fin de observar sus mandamientos
y cumplir fielmente sus leyes.
¡Aleluya!

lunes, 10 de junio de 2013

Salmo 104

SALMO 104 (103)

Señor, todo lo hiciste con sabiduría

El espacio celestial

104:1 Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
Estás vestido de esplendor y majestad
104:2 y te envuelves con un manto de luz.
Tú extendiste el cielo como un toldo
104:3 y construiste tu mansión sobre las aguas.
Las nubes te sirven de carruaje
y avanzas en alas del viento.
104:4 Usas como mensajeros a los vientos,
y a los relámpagos, como ministros.
La tierra y las aguas
104:5 Afirmaste la tierra sobre sus cimientos:
¡no se moverá jamás!
104:6 El océano la cubría como un manto,
las aguas tapaban las montañas;
104:7 pero tú las amenazaste y huyeron,
escaparon ante el fragor de tu trueno.
104:8 Subieron a las montañas, bajaron por los valles,
hasta el lugar que les habías señalado:
104:9 les fijaste un límite que no pasarán,
ya no volverán a cubrir la tierra. 

Las fuentes y las lluvias

104:10 Haces brotar fuentes en los valles,
y corren sus aguas por las quebradas.
104:11 Allí beben los animales del campo,
los asnos salvajes apagan su sed.
104:12 Las aves del cielo habitan junto a ellas
y hacen oír su canto entre las ramas.
104:13 Desde lo alto riegas las montañas,
y la tierra se sacia con el fruto de tus obras. 

Los frutos de la tierra

104:14 Haces brotar la hierba para el ganado
y las plantas que el hombre cultiva,
para sacar de la tierra el pan
104:15 y el vino que alegra el corazón del hombre,
para que él haga brillar su rostro con el aceite
y el pan reconforte su corazón.
104:16 Se llenan de savia los árboles del Señor,
los cedros del Líbano que él plantó;
104:17 allí ponen su nido los pájaros,
la cigüeña tiene su casa en los abetos;
104:18 los altos peñascos son para las cabras,
y en las rocas se refugian los erizos. 

El día y la noche

104:19 Hiciste la luna para medir el tiempo,
señalaste al sol el momento de su ocaso;
104:20 mandas la oscuridad, y cae la noche:
entonces rondan las fieras de la selva
104:21 y los cachorros rugen por la presa,
pidiendo a Dios su alimento.
104:22 Haces brillar el sol y se retiran,
van a echarse en sus guaridas:
104:23 entonces sale el hombre a trabajar,
a cumplir su jornada hasta la tarde.
104:24 ¡Qué variadas son tus obras, Señor!
¡Todo lo hiciste con sabiduría,
la tierra está llena de tus criaturas! 

El mar y sus habitantes

104:25 Allí está el mar, grande y dilatado,
donde se agitan, en número incontable,
animales grandes y pequeños.
104:26 Por él transitan las naves, y ese Leviatán
que tú formaste para jugar con él.

La Providencia universal de Dios

104:27 Todos esperan de ti
que les des la comida a su tiempo:
104:28 se la das, y ellos la recogen;
abres tu mano, y quedan saciados.
104:29 Si escondes tu rostro, se espantan;
si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo.
104:30 Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra. 

Doxología final

104:31 ¡Gloria al Señor para siempre,
alégrese el Señor por sus obras!
104:32 Él mira, y la tierra se estremece;
toca las montañas, y echan humo.
104:33 Cantaré al Señor toda mi vida;
mientras yo exista, celebraré a mi Dios:
104:34 que mi canto le sea agradable,
y yo me alegraré en el Señor.
104:35 Que los pecadores desaparezcan de la tierra
y los malvados ya no existan más.
¡Bendice al Señor, alma mía!
¡Aleluya!

lunes, 3 de junio de 2013

Salmo 103

SALMO 103 (102)

Bendice, alma mía, al Señor

103:1 De David. 

La misericordia del Señor con sus fieles

Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
103:2 bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios.
103:3 Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus dolencias;
103:4 rescata tu vida del sepulcro,
te corona de amor y de ternura;
103:5 él colma tu vida de bienes,
y tu juventud se renueva como el águila.
103:6 El Señor hace obras de justicia
y otorga el derecho a los oprimidos;
103:7 él mostró sus caminos a Moisés
y sus proezas al pueblo de Israel. 

La condescendencia divina hacia la debilidad humana

103:8 El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
103:9 no acusa de manera inapelable
ni guarda rencor eternamente;
103:10 no nos trata según nuestros pecados
ni nos paga conforme a nuestras culpas.
103:11 Cuanto se alza el cielo sobre la tierra,
así de inmenso es su amor por los que lo temen;
103:12 cuanto dista el oriente del occidente,
así aparta de nosotros nuestros pecados.
103:13 Como un padre cariñoso con sus hijos,
así es cariñoso el Señor con sus fieles;
103:14 él conoce de qué estamos hechos,
sabe muy bien que no somos más que polvo.
103:15 Los días del hombre son como la hierba:
él florece como las flores del campo;
103:16 las roza el viento, y ya no existen más,
ni el sitio donde estaban las verá otra vez.
103:17 Pero el amor del Señor permanece para siempre,
y su justicia llega hasta los hijos y los nietos
103:18 de los que lo temen y observan su alianza,
de los que recuerdan sus preceptos
y los cumplen. 

Invitación universal a bendecir al Señor

103:19 El Señor puso su trono en el cielo,
y su realeza gobierna el universo.
103:20 ¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles,
los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes
apenas oyen la voz de su palabra!
103:21 ¡Bendigan al Señor, todos sus ejércitos,
sus servidores, los que cumplen su voluntad!
103:22 ¡Bendíganlo todas sus obras,
en todos los lugares donde ejerce su dominio!
¡Bendice al Señor, alma mía!

lunes, 27 de mayo de 2013

Salmo 102

SALMO 102 (101)

Tú eres siempre el mismo, Señor

102:1 Oración del afligido que, en su angustia, derrama su llanto ante el Señor. 

Lamentación de un afligido

102:2 Señor, escucha mi oración
y llegue a ti mi clamor;
102:3 no me ocultes tu rostro
en el momento del peligro;
inclina hacia mí tu oído,
respóndeme pronto, cuando te invoco.
102:4 Porque mis días se disipan como el humo,
y mis huesos arden como brasas;
102:5 mi corazón se seca, marchitado como la hierba,
¡y hasta me olvido de comer mi pan!
102:6 Los huesos se me pegan a la piel,
por la violencia de mis gemidos.
102:7 Me parezco a una lechuza del desierto,
soy como un búho entre las ruinas;
102:8 estoy desvelado, y me lamento
como un pájaro solitario en el tejado;
102:9 mis enemigos me insultan sin cesar,
y enfurecidos, me cubren de imprecaciones.
102:10 Yo como ceniza en vez de pan
y mezclo mi bebida con lágrimas,
102:11 a causa de tu indignación y tu furor,
porque me alzaste en alto y me arrojaste.
102:12 Mis días son como sombras que se agrandan,
y me voy secando como la hierba.
102:13 Pero tú, Señor, reinas para siempre,
y tu Nombre permanece eternamente. 

Confianza en la restauración de Jerusalén

102:14 Tú te levantarás, te compadecerás de Sión,
porque ya es hora de tenerle piedad,
ya ha llegado el momento señalado:
102:15 tus servidores sienten amor por esas piedras
y se compadecen de esas ruinas.
102:16 Las naciones temerán tu Nombre, Señor,
y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria:
102:17 cuando el Señor reedifique a Sión
y aparezca glorioso en medio de ella;
102:18 cuando acepte la oración del desvalido
y no desprecie su plegaria. 

El futuro glorioso de Israel

102:19 Quede esto escrito para el tiempo futuro
y un pueblo renovado alabe al Señor:
102:20 porque él se inclinó desde su alto Santuario
y miró a la tierra desde el cielo,
102:21 para escuchar el lamento de los cautivos
y librar a los condenados a muerte.
102:29 Los hijos de tus servidores tendrán una morada
y su descendencia estará segura ante ti,
102:22 para proclamar en Sión el nombre del Señor
y su alabanza en Jerusalén,
102:23 cuando se reúnan los pueblos y los reinos,
y sirvan todos juntos al Señor. 

Reiteración y fundamentación de la súplica

102:24 Mis fuerzas se debilitaron por el camino
y se abreviaron mis días;
102:25 pero yo digo: "Dios mío,
no me lleves en la mitad de mi vida,
tú que permaneces para siempre".
102:26 En tiempos remotos, fundaste la tierra,
y el cielo es obra de tus manos;
102:27 ellos se acaban, y tú permaneces:
se desgastan lo mismo que la ropa,
los cambias como a un vestido, y ellos pasan.
102:28 Tú, en cambio, eres siempre el mismo,
y tus años no tienen fin.
102:29 Los hijos de tus siervos tendrán una morada,
y sus descendientes estarán siempre en tu presencia.

lunes, 20 de mayo de 2013

Salmo 101

SALMO 101 (100)

Voy a cantar al amor y a la justicia

101:1 De David. Salmo.
Celebraré con un canto la bondad y la justicia:
a ti, Señor, te cantaré;
101:2 expondré con sensatez el camino perfecto:
¿cuándo vendrás en mi ayuda?
Yo procedo con rectitud de corazón
en los asuntos de mi casa;
101:3 nunca pongo mis ojos
en cosas infames.
Detesto la conducta de los descarriados
y no los cuento entre mis amigos;
101:4 la gente falsa se aparta de mí
y nunca apruebo al malvado.
101:5 Al que difama en secreto a su prójimo
lo hago desaparecer;
al de mirada altiva y corazón soberbio
no lo puedo soportar.
101:6 Pongo mis ojos en las personas leales
para que estén cerca de mí;
el que va por el camino perfecto
es mi servidor.
101:7 No habita dentro de mi casa
el hombre traicionero;
la gente mentirosa no puede permanecer
delante de mi vista.
8 Hago desaparecer día tras día
a los malvados del país,
para extirpar de la Ciudad del Señor
a todos los que hacen el mal.